
Aprovechando que la lié y me volví a suscribir a Lightroom sin querer, estoy rescatando fotos que había por ahí. Este es Grafito. Grafito es un transmutador de "yo es que no soy de gatos", lo adopté sin saber cómo iba a acabar la cosa y ahora hace conmigo lo que quiere.



Últimamente parece que "llegamos tarde" a tarde todo, pero tal vez es que todo va demasiado rápido. Empecé a hacer fotos cuando nació Instagram y dejé de hacerlas —o publicarlas— cuando empezó a marchitarse y el vídeo lo engulló todo. Creo que toca ser coherentes, hacer una mudanza y dejar un poco de lado lugares más hostiles donde los ritmos son inabarcables y el contenido real queda sepultado por anuncios o viralidades vacuas.